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Cada 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una jornada que nos invita a mirar de frente una realidad que todavía afecta a millones de niños, niñas y adolescentes en todo el mundo.
¿Por qué celebramos el Día Mundial contra el Trabajo Infantil?
Hace 24 años, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) proclamó el 12 de junio como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. El objetivo de esta jornada era concienciar a los gobiernos, a las organizaciones, a las empresas, empresarios y a la sociedad civil en general, sobre la gravedad de este problema que vulnera los derechos de cientos de millones de niñas y niños en todo el mundo.
Este año, el día ha llegado tras la celebración el pasado febrero de la sexta Conferencia Mundial sobre la Eliminación del Trabajo Infantil en Marrakech, un espacio el que gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil (organizaciones de empleadores y trabajadores) se reunieron para conseguir que todas las niñas y los niños tengan una infancia libre, con educación, juego y protección. De estas reuniones salió el Marco de Acción Global de Marrakech, que busca que todos los países aceleren sus procesos para su eliminación total en el año 2030.
Qué significa “tarjeta roja al trabajo infantil”.
Este año, la campaña internacional nos propone una imagen clara y directa: sacar tarjeta roja al trabajo infantil. Como en el deporte, se trata de señalar aquello que no puede formar parte del juego. Porque ningún niño o niña debería verse obligado a cambiar la escuela por el trabajo, el juego por la supervivencia o la infancia por responsabilidades que no le corresponden.


Bajo este lema, la jornada nos recuerda algo fundamental: para proteger a la infancia también es necesario cuidar las condiciones de vida de las familias. La erradicación del trabajo infantil no depende solo de retirar a los menores de situaciones de explotación, sino también de garantizar educación de calidad, protección social, empleo digno para las personas adultas y comunidades con oportunidades reales de desarrollo.
El trabajo infantil en 2024: mejoría con retos que siguen pendientes.
Aunque en los últimos años se han producido avances, el trabajo infantil continúa siendo una de las grandes vulneraciones de derechos de la infancia. Según las estimaciones más recientes de la OIT y UNICEF, cerca de 138 millones de niños, niñas y adolescentes siguen en situación de trabajo infantil en el mundo. De ellos, alrededor de 54 millones realizan trabajos peligrosos que pueden dañar su salud, su seguridad o su desarrollo.
PORCENTAJE DE TRABAJO INFANTIL POR SECTORES DE ACTIVIDAD-2024 de Comunicación COVIDE-AMVELa agricultura sigue siendo el sector donde se concentra una mayor parte del trabajo infantil a nivel global. Muchas veces se trata de trabajos invisibles, normalizados dentro de dinámicas familiares o comunitarias, pero que pueden tener graves consecuencias cuando impiden la escolarización, sobrecargan a los menores o les exponen a situaciones de riesgo.
¿Por qué la educación es una de las principales respuestas?
Sabemos que la educación transforma vidas y que es una de las principales herramientas para romper este círculo. Lo vemos cada día en los proyectos que acompañamos junto a comunidades locales, misioneras, Hijas de la Caridad, Misioneros Paúles y personas comprometidas con la misión vicenciana en diferentes lugares del mundo.

A través de nuestros proyectos de cooperación al desarrollo, apoyamos iniciativas que buscan mejorar el acceso a la educación, fortalecer escuelas, acompañar a niñas, niños y jóvenes, promover la igualdad de oportunidades y ofrecer entornos más seguros para la infancia. También impulsamos becas de estudio que permiten a miles de menores y jóvenes continuar su formación. En muchos contextos, una beca no es solo una ayuda económica: es la posibilidad de seguir en la escuela, de no abandonar los estudios, de acceder a materiales, transporte, alimentación o acompañamiento educativo. Es una puerta abierta a un futuro con más oportunidades.
La educación es, además, una herramienta clave para prevenir el trabajo infantil. Cuando una niña o un niño puede estudiar en condiciones dignas, cuando su familia recibe apoyo y cuando la comunidad valora la importancia de la escuela, se reducen los riesgos de abandono escolar y explotación.
Comprometidos en la lucha contra el trabajo infantil.
En COVIDE-AMVE creemos que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a aprender, jugar, crecer y vivir protegidos. Por eso, nuestra acción se orienta a acompañar a comunidades en situación de vulnerabilidad, fortalecer oportunidades educativas y apoyar procesos de desarrollo que ayuden a romper el círculo de la pobreza. En nuestra Asamblea Nacional 2026 compartimos datos que muestran la dimensión de esta misión: presencia en 19 países, 58 proyectos y más de 2.400 becas de estudio. Detrás de cada cifra hay personas, familias, escuelas y comunidades que caminan hacia un futuro más justo.

Este Día Mundial contra el Trabajo Infantil nos recuerda que todavía queda mucho por hacer. Pero también nos confirma que cada acción cuenta. Cada aula que se abre, cada beca que se concede, cada familia que recibe apoyo, cada comunidad que se fortalece y cada persona que toma conciencia son pasos hacia una infancia más libre.
