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Una vivienda y un empleo estable son la base que garantiza una vida digna para todas y todos, pero en la actualidad esto es así. Tanto el sur como el norte global sufren una crisis de vivienda que ha provocado que millones de personas, a pesar de contar con un empleo digno, sean incapaces de acceder a una vivienda digna que les de seguridad para iniciar un proyecto de vida. Desde hace más de 10 de años, la Iglesia celebra el 7 de octubre la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, una fecha en la que recordamos su importancia en la construcción de la dignidad de las personas. Este 2026 el lema es: “Ante la exclusión, trabajo decente”, un recordatorio de que sin trabajo y vivienda digna es imposible no caer en la exclusión.
Trabajo y vivienda digna para todas y todos, una lucha que la Iglesia apoya.
A finales del pasado mes de septiembre, el Papa León XIV realizó un viaje apostólico a Francia. Durante su regreso, tuvo un encuentro con los medios de comunicación que le acompañaban el avión donde le preguntaron sobre la situación actual de la vivienda. El Santo Padre recordó en sus declaraciones que es un problema que existe en muchos países en la actualidad y que ni las personas ni la iglesia pueden solucionarlo de forma independiente. Por ello, ha pedido que a las administraciones públicas den una respuesta a estas realidades y que busquen “la causa sistémica” del problema.

Para la Iglesia, la falta de una vivienda digna ha sido una de las luchas que ha abanderado siempre. Por ejemplo, en su encíclica Laudato si’ (2015), el Papa Francisco habla de forma específica de esta problemática:
La falta de viviendas es grave en muchas partes del mundo, tanto en las zonas rurales como en las grandes ciudades, porque los presupuestos estatales sólo suelen cubrir una pequeña parte de la demanda. No sólo los pobres, sino una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias. Es una cuestión central de la ecología humana.
Papa Francisco, Laudato si’, n.152.
Otros Papas como San Juan XXIII o San Juan Pablo II, también han mencionado esta realidad en varias ocasiones, incluyéndola en sus catequesis, cartas y encíclicas.
Nuestro compromiso con viviendas dignas, seguras y resilientes.
En nuestra ONGD, muchas veces hemos atendido y acompañado proyectos comunitarios que buscan recuperar viviendas dignas o asentarlas en las comunidades del sur global. En estas zonas, la ruralidad de sus territorios provoca que muchas de las construcciones sean deficientes y sin las mínimas condiciones para vivir. Por otro lado, los desastres naturales y los fenómenos meteorológicos extremos, muchos de ellos ligados a la crisis climática, provocan que muchas comunidades pierdan sus casas y hogares, impidiendo que tengan una vida digna y seguras.

Así, en Guatemala, hemos colaborado desde el año 2018 en la recuperación de sus derechos y su dignidad a las comunidades de Alotenango y San Pedro Yepocapa tras la erupción del Volcán de Fuego en junio de ese año. A través de 3 fases, se consiguió devolver la dignidad a las comunidades que residían en la zona mediante el apoyo a los damnificados (Fase I) y la reubicación y construcción de nuevas viviendas (Fase II y III). Gracias al apoyo del Ayuntamiento de Murcia, el Ayuntamiento de Teruel, el Ayuntamiento de Málaga y las diferentes ramas de la Familia Vicenciana, tanto en España como en Guatemala, se consiguió que 34 familias pudieran recuperar su dignidad.

En Mozambique, hemos estado junto a las Hijas de la Caridad del país colaborando para que puedan ayudar a las comunidades de la provincia de Gaza y Maputo tras las inundaciones del pasado mes de enero. Dentro de este proyecto conjunto, se han desarrollado una serie de actividades cuyo objetivo no es sólo cubrir los servicios básicos, sino construir y rehabilitar las viviendas para hacerlas más resilientes a las inundaciones. Un total de 20.960 personas se han beneficiado de él, contando con la ayuda de la Agencia Asturiana de Cooperación, el Instituto Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Badajoz, la Diputación de Cádiz y la Familia Vicenciana.
