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El mundo rural constituye una de las partes menos valoradas y, a la vez, una de las más importantes de nuestra sociedad. Entre sus funciones, se encarga de la producción alimentaria o del cuidado del medio ambiente, además de conservar las señas de identidad de una cultura. Las mujeres tienen un papel esencial dentro del mundo rural, por lo que la Asamblea de las Naciones Unidas decidió proclamar el 15 de octubre como su día internacional. Bajo el lema: “Las mujeres rurales agricultoras cuidan la Madre Naturaleza”, nos recuerda la importancia que tienen en estas comunidades para el cuidado del medio en el que viven sus comunidades.
Las mujeres rurales en el año 2026.
A pesar de su importancia, los datos nos muestran que las mujeres rurales siguen teniendo importantes brechas que necesitan una solución. Según los datos de ONU Mujeres, el 64 % de las mujeres rurales que trabajan en los países del sur global lo hacen en el sector de la agricultura y la producción de alimentos. Además, menos del 15 % de las mujeres son propietarias de las tierras que trabajan. Todo esto provoca que estas mujeres tengan sueldos más bajos, un acceso limitado a los servicios sociales y menos posibilidades de mejora.
DATOS MUJERES RURALES de Comunicación COVIDE-AMVEA todo esto, se le suma la dificultad de acceso a determinados derechos en estas zonas. Por ejemplo, tan solo el 60% de las personas que viven en zonas rurales tienen acceso al agua potable frente al 86 % de las zonas urbanas. Además 3.700 millones de personas en el mundo no tienen acceso a internet, lo que provoca que sean más pobres, menos acceso a la educación y sus oportunidades económicas estén limitadas.
COVIDE – AMVE, apoyando el desarrollo de las mujeres rurales en sur global.
Trabajar junto con las comunidades de las Hijas de la Caridad y los Misioneros Paúles en los países donde tienen presencia, ha permitido conocer manera profunda a estas comunidades y comprender las necesidades que nos hacían llegar. Una de estas necesidades es, precisamente, la situación de las mujeres en estos países y, especialmente, las de las comunidades rurales.

En Bolivia, hemos trabajo con mujeres víctimas de violencia de genero (uno de los principales problemas del país) para que puedan encontrar una manera de ganarse la vida y tener la oportunidad de conseguir un futuro mejor para ellas. Este proyecto no habría sido posible sin la ayuda de instituciones como el Ayuntamiento de Albacete, la Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento de Lugo.

En Guatemala, hemos trabajo con la comunidad indígena de la zona de Tucurú permitiendo el acceso a una educación de calidad a las niñas de esta zona. En estas zonas, es especialmente complicado que las niñas y las mujeres adquieran la formación suficiente que les permita salir del círculo de la pobreza. Para ello, las Hijas de la Caridad de Guatemala, crearon un internado que facilitaba a las niñas de estas comunidades formarse, una alimentación, apoyo escolar y acompañamiento.
Pero… ¿Y tú qué puedes hacer?
Reconocer el papel fundamental de las mujeres rurales es importante, pero también lo es preguntarnos qué podemos hacer para contribuir a que puedan desarrollar sus vidas con mayor autonomía, igualdad y oportunidades. No todas las acciones requieren grandes recursos. Informarnos, cambiar determinados hábitos o participar en iniciativas solidarias son pequeños pasos que, sumados, pueden ayudar a transformar realidades.
- Conoce sus realidades y ayúdanos a hacerlas visibles. Acércate a las historias, los retos y también las capacidades de las mujeres que viven en entornos rurales del Sur Global. Compartir información rigurosa y romper estereotipos contribuye a que sus realidades formen parte de la conversación y no permanezcan invisibles.
- Súmate a iniciativas que generen oportunidades. Puedes apoyar el trabajo de ONGD y otras organizaciones que desarrollan proyectos relacionados con la educación, la formación, el acceso a recursos, el emprendimiento o el fortalecimiento de las comunidades rurales. Y colaborar no significa únicamente donar: el voluntariado, la sensibilización o la difusión también cuentan.
- Piensa en el impacto de tus decisiones de consumo. Elegir productos de comercio justo, apoyar iniciativas de economía social o interesarnos por quién produce aquello que compramos son formas de favorecer unas relaciones económicas más justas. Detrás de muchas cooperativas y pequeños proyectos productivos hay mujeres que buscan mejorar sus ingresos y ganar autonomía.
- Defiende una igualdad que llegue también al medio rural. El acceso a la tierra, la educación, la atención sanitaria, la financiación, la tecnología o la participación en la toma de decisiones continúa siendo desigual en muchas comunidades. Promover y respaldar medidas que reduzcan estas brechas también es una forma de contribuir al cambio.
